
La epopeya del cruce de los Andes, considerada una de las gestas militares más extraordinarias del mundo, tuvo un protagonista menos visible pero decisivo: la minería cuyana. Así lo afirmó el periodista e historiador Luis Meglioli en el programa Creación Renovable de la Cámara Minera de San Juan, emitido por CNN Radio San Juan.
“Sin minería hubiese sido imposible para San Martín cruzar la cordillera de los Andes”, aseguró Meglioli, al destacar cómo el Libertador transformó a Cuyo en un polo productivo capaz de sostener la guerra emancipadora.
El rol minero en la gesta emancipadora
Cuando San Martín asumió como gobernador intendente de Cuyo en 1814, encontró un territorio pobre y despoblado. Sin embargo, desplegó una política productiva integral: impulsó la agricultura, la ganadería, la industria textil y, de manera estratégica, la minería.
Ese desarrollo resultó vital para la formación del Ejército de los Andes. Con cobre y bronce locales, Fray Luis Beltrán fabricó cañones y municiones; con salitre y azufre se elaboró pólvora; y con la plata se acuñaron monedas para financiar la causa. “Los cañones y balas que cruzaron la cordillera salieron de talleres cuyanos alimentados por lo que se sacaba de las minas. La minería fue el corazón de esa logística”, remarcó Meglioli.
José Antonio Álvarez Condarco también perfeccionó fórmulas de pólvora y explosivos de mayor potencia que los realistas, aprovechando recursos locales y reduciendo la dependencia de Buenos Aires, algo fundamental en un contexto de guerra y aislamiento geográfico.
Un plan productivo de estadista
La apuesta minera no fue improvisada. En 1816, San Martín escribió en una carta que “uno de los principales objetos de este gobierno es fomentar el rico ramo de minería”, reflejando una visión que trascendía lo militar. “Fue un administrador y un estadista. Entendió que para sostener la guerra había que sostener a la sociedad. Fue un visionario en términos productivos”, destacó Meglioli.
El Ejército de los Andes se nutrió, así, de recursos autogenerados y de una sociedad movilizada. “Cuando decimos que Cuyo fue la retaguardia de la independencia, hablamos de un territorio que puso todo: hombres, mujeres, comida, ropa y, sobre todo, minerales. Sin ese sustento, el cruce no hubiera sido más que una ilusión”, planteó el historiador.
El legado minero del Libertador
Incluso después de la campaña andina, San Martín continuó impulsando la minería, convencido de su papel estratégico. Ese legado sería reconocido en 1948, cuando la Academia de Ciencias de Filadelfia bautizó como “sanmartinita” a un mineral (wolframato de zinc) en homenaje a su visión productiva.
“San Martín sabía que la minería era estratégica. Por eso digo que sin minería no hay cruce de los Andes, ni Ejército de los Andes, ni libertador de América”, concluyó Meglioli.
La historia del Padre de la Patria suele contarse en clave militar. Sin embargo, al rescatar la dimensión minera y productiva de su liderazgo, se revela también a un San Martín estadista que, en una tierra pobre, supo forjar las bases materiales de la independencia de medio continente.
Con información de Ámbito Financiero.




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