
Un reciente estudio privado reveló el profundo impacto económico que está generando el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en la Argentina. De acuerdo con un informe correspondiente a julio de 2026 elaborado por la consultora Paspartú, el país atraviesa una fuerte etapa de expansión en los sectores de petróleo, gas y minería, proyectando desembolsos globales que rozan los 100.000 millones de dólares.
El relevamiento detalla que actualmente coexisten 17 proyectos ya aprobados dentro del régimen especial y otras 20 iniciativas que se encuentran en trámite de evaluación. En su conjunto, la suma de estas inversiones alcanza los US$97.419 millones.
De los proyectos que ya cuentan con luz verde y que implican US$22.914 millones totales (con US$16.436 millones en activos computables mínimos), la minería lidera con el 50% de los fondos, seguida muy de cerca por el complejo de petróleo y gas, que acapara el 43%. Los sectores de energía, siderurgia e infraestructura completan el porcentaje restante.
Vaca Muerta y el megaproyecto de GNL
La ampliación del RIGI hacia el upstream de petróleo y los líquidos del gas actuó como un dinamizador clave para la formación no convencional de Vaca Muerta, acelerando obras de envergadura como el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), plantas de licuefacción y nuevos gasoductos.
En este marco, el informe resalta el histórico acuerdo entre la provincia de Neuquén e YPF para llevar adelante el proyecto «Argentina LNG». Esta iniciativa contemplará una inversión cercana a los US$18.000 millones, lo que permitirá incrementar un 50% la producción de gas neuquino, generar cerca de 20.000 puestos de trabajo y abrir una vía de exportaciones que reportaría alrededor de US$9.000 millones anuales a partir de 2033.
La infraestructura: el gran cuello de botella
A pesar del optimismo por las cifras, Paspartú advierte que el principal desafío de la Argentina radica en ampliar la infraestructura para sostener el crecimiento. El sector de hidrocarburos presenta limitaciones en oleoductos, plantas de tratamiento, capacidad de refinación y procesamiento de gas.
Por el lado de la minería, la expansión del litio y el cobre requerirá una ambiciosa planificación en el sistema eléctrico. Con 244 proyectos en cartera y 26 desarrollos de gran escala bajo la lupa, se estima que el sector demandará un consumo equivalente al 10% del total nacional, obligando a construir nuevas líneas de alta tensión.
El regreso del superávit energético
El análisis histórico del comercio exterior energético refleja un quiebre de tendencia. Tras años de balanza negativa, el país consolidó desde 2023 un nuevo ciclo de superávit energético gracias al despegue de Vaca Muerta, la suba en la producción de crudo y gas, y obras estratégicas como el Gasoducto Perito Moreno y la ampliación del sistema Oldelval. En 2025, el saldo neto positivo llegó a los 13.044 miles de toneladas equivalentes de petróleo (TEP).
Finalmente, el documento concluye que en un contexto geopolítico internacional condicionado por las tensiones entre potencias como Estados Unidos, China, Rusia e Irán, Argentina se posiciona ante una oportunidad única para consolidarse como un proveedor global confiable de energía y minerales críticos. Para lograrlo, la consultora enfatiza en que será vital mantener reglas de juego estables a largo plazo, mejorar la competitividad y dar prioridad a las obras de transporte pendientes.
Con información de Perfil.





Deja una respuesta