
El panorama para las chimeneas jujeñas es crítico. La Unión Industrial de Jujuy (UIJ) alertó este fin de semana sobre una marcada contracción en la actividad manufacturera, asfixiada por el desplome del mercado interno y una competencia desigual con productos importados y el comercio informal. Según Federico Gatti, titular de la entidad, el empleo privado en la provincia ya registra una caída del 0,6% desde finales de 2023.
Ante el complejo escenario, muchas empresas han comenzado a agotar sus instancias de resistencia: adelanto de vacaciones, suspensión de actividades y reducción de turnos son las herramientas previas para evitar despidos masivos en un sector que aún recuerda con dolor el cierre de plantas emblemáticas como la de Alliance One en Perico durante 2025.
La minería como motor de resistencia
En este contexto de «desempeño desigual», la actividad minera se ha consolidado como el principal pilar que sostiene la economía provincial. Gatti destacó que esta industria posee una dinámica propia que permite «apalancar» al sector industrial, generando un derrame positivo tanto en las comunidades de la Puna como en los proveedores locales.
Los sectores que logran mantenerse son aquellos vinculados a la minería:
- Metalmecánica: Empresas que han logrado reorientar sus servicios para proveer insumos a los proyectos extractivos.
- Servicios en la Puna: Logística y mantenimiento que dependen de la expansión del litio y otros minerales.
El desafío de la reconversión: Un bache de cinco años
El dirigente industrial se refirió a la estrategia de reconversión productiva impulsada por el Gobierno nacional, que busca trasladar la mano de obra de sectores ineficientes hacia rubros más competitivos como la energía y la minería. Sin embargo, lanzó una advertencia sobre los tiempos de este proceso.
“Es verdad que se van a perder puestos en algunos sectores, pero la idea es que se reconviertan hacia otros más dinámicos. El problema es que ese proceso va a llevar tiempo, por lo menos cinco años”, estimó Gatti.
El gran interrogante para la UIJ es cómo sostener el empleo durante esta «transición» de media década. El temor es que las industrias tradicionales no logren retener a su personal antes de que los nuevos polos energéticos y mineros tengan la capacidad de absorber esa demanda laboral de manera masiva.
Desigualdad frente a lo importado
Gatti también denunció que lo poco que se logra vender en el mercado interno debe competir en condiciones desfavorables. La llegada de productos terminados desde el exterior y el ingreso de mercadería ilegal —que evade la carga impositiva local— golpean directamente a quienes producen bienes dentro de la provincia, profundizando la crisis de la industria tradicional.
Con información de Somos Jujuy.








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