
Un estudio científico del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) encendió las alarmas operativas en el naciente sector de la minería en aguas profundas. Investigadores del organismo descubrieron que ciertas rocas ricas en metales recuperadas del lecho oceánico pueden incendiarse de manera espontánea al ser procesadas y expuestas al aire, lo que representa un riesgo de seguridad inédito para las tripulaciones y buques de carga destinados a la extracción marina.
El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports (del grupo Nature), fue el resultado de una expedición realizada junto a la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en la Fosa de Escanaba (frente a las costas de Oregón y California). Durante las pruebas de laboratorio, dos de las 57 muestras de depósitos hidrotermales trituradas sufrieron una reacción exotérmica violenta, generando temperaturas superiores a los 100 °C y combustión completa del material.
Marcasita nanocristalina: la causante del fuego en laboratorio
Los científicos determinaron que el agente desencadenante no fue la presencia de hidrocarburos ni alquitrán sedimentario, sino la presencia de marcasita nanocristalina, una forma inestable de sulfuro de hierro. Al sacar las rocas de las condiciones de alta presión, baja temperatura y anoxia del fondo marino, la trituración mecánica junto al contacto con el oxígeno atmosférico provocó una oxidación acelerada.
«La producción de calor mediante reacciones exotérmicas no se ha investigado en los depósitos masivos de sulfuro del fondo marino, pero tiene el potencial de provocar incendios de rápida propagación en los barcos», advirtieron los investigadores del USGS en su reporte.
Repercusiones para la industria y regulaciones de la ISA
El descubrimiento agrega un frente de vulnerabilidad operativa en momentos donde la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) evalúa los primeros marcos regulatorios para la extracción comercial de sulfuros polimetálicos (ricos en cobre, zinc, oro y plata) en la Dorsal Mesoatlántica y el Océano Índico.
| Factor de Riesgo | Condición en el Fondo Marino | Alteración en Superficie / Buque | Impacto Operativo |
| Presión y Temperatura | Alta presión y temperaturas cercanas a 0 °C | Presión atmosférica y temperaturas ambiente | Desestabilización de sulfuros inestables. |
| Presencia de Oxígeno | Ambiente anóxico o de bajo oxígeno | Exposición directa al aire y humedad | Oxidación acelerada con liberación de calor. |
| Procesamiento Mecánico | Minerales intactos en chimeneas hidrotermales | Molienda, triturado y acopio en bodegas | Riesgo de incendios en espacios cerrados de los barcos. |
Cuestionamientos ambientales y hallazgos biológicos
Este riesgo de seguridad laboral se suma a la creciente presión de grupos ambientalistas y científicos sobre la minería oceánica. Recientemente, un estudio publicado en Nature Communications por investigadores chinos reveló el hallazgo de 11.700 nuevos virus en la zona Clarion-Clipperton, subrayando la falta de conocimiento sobre los ecosistemas de profundidad.
Ante los resultados del USGS, las empresas del sector —como The Metals Company y Deep Sea Minerals— deberán incorporar protocolos de estabilidad térmica antes de que los organismos internacionales autoricen el transporte a gran escala de minerales submarinos.
Con información de Editorial RN.



Deja una respuesta