
En medio de la escalada de tensión en la localidad de Peñas Negras (departamento Belén) por las operaciones de la empresa minera Amalaya S.A., el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se refirió al conflicto territorial y aseguró que la postura de los pueblos originarios de la zona no es unánime.
El mandatario provincial sostuvo que existen visiones encontradas entre las autoridades comunitarias respecto al desarrollo minero en sus territorios ancestrales.
«Hay cinco caciques que están de acuerdo y hay uno que no está de acuerdo… Siempre propuse el diálogo y estamos tratando de que el lunes vengan a hablar con la Provincia, pero hay cinco comunidades que quieren trabajar y entienden que la minería es muy importante», afirmó Jalil.
La convocatoria al diálogo y la resistencia territorial
El conflicto en Peñas Negras cobró relevancia pública en los últimos días tras las denuncias de sectores de la comunidad originaria perteneciente al Pueblo Diaguita, que se declararon en estado de alerta y asamblea permanente para impedir el ingreso de maquinaria, geólogos y personal técnico a las áreas de pastoreo y sitios sagrados.
Frente a la resistencia de un sector de la comunidad y la preocupación por posibles escaladas de violencia, el Poder Ejecutivo provincial busca encauzar la negociación a través de una reunión formal convocada para el próximo lunes. La meta del Gobierno catamarqueño es fijar condiciones operativas que permitan dar continuidad a la actividad minera en el departamento Belén bajo el respaldo de las comunidades que apoyan la generación de empleo local.
Con información de El Ancasti.


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