
La economía argentina mostró una clara señal de recuperación interanual durante junio, impulsada de manera determinante por el desempeño de los sectores extractivo y agroindustrial. De acuerdo con los últimos datos sobre el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el nivel de actividad registró una suba del 2,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando una de las mejoras más significativas en lo que va del año.
El rebote estuvo encabezado por el fuerte dinamismo del campo y la consolidación de proyectos en la minería y el sector energético, industrias que operan como los principales motores de divisas y dinamizadores de las economías regionales.
Los motores de la recuperación
El desempeño positivo del sexto mes del año respondió fundamentalmente a la normalización de la producción agrícola tras los ciclos climáticos adversos del pasado y al volumen creciente de exportaciones mineras e hidrocarburíferas.
- Sector Agropecuario: La liquidación de la cosecha fina y gruesa aportó un fuerte piso de crecimiento interanual, traccionando además el transporte de cargas y los servicios logísticos vinculados.
- Minería e Hidrocarburos: El incremento en la extracción de litio, cobre y el impulso de la producción en la cuenca hidrocarburífera consolidaron saldos positivos que contrarrestaron la atonía de otros rubros del mercado interno.
- Servicios asociados: El repunte en los sectores primarios generó un efecto derrame en el comercio mayorista, la provisión de insumos y la maquinaria industrial especializada.
Perspectivas y desafíos para el segundo semestre
El crecimiento del 2,7% registrado en junio genera expectativas favorables para el cierre del segundo trimestre, en un contexto donde el Gobierno busca afianzar la estabilidad macroeconómica, reducir la inflación y sostener la acumulación de reservas.
No obstante, analistas de mercado señalan que la sustentabilidad del sendero de recuperación dependerá de la reactivación paulatina del consumo masivo y la industria manufacturera urbana, sectores golpeados por el reordenamiento de precios relativos pero que podrían sumarse a la tendencia positiva impulsados por la consolidación del crédito y la baja del riesgo país.
Con información de Clarín.


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