
Ubicada en el desierto de Atacama (Chile), a solo 90 kilómetros de la frontera con la provincia de Salta, la mina de cobre Escondida es operada por la compañía multinacional BHP. Responsable de aproximadamente el 5% de la producción mundial del metal rojo, el yacimiento se convirtió en el espejo productivo y logístico en el que se miran los grandes emprendimientos aprobados bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) en la Argentina, como el megaproyecto cuprífero Vicuña.
Una «ciudad minera» en medio del desierto
A más de 3.100 metros sobre el nivel del mar, Escondida funciona con la complejidad y escala de una verdadera infraestructura urbana autosuficiente:
- Infraestructura y movilidad: El campamento tiene capacidad para alojar a más de 10.000 trabajadores y cuenta con servicios completos. Para mantener la rotación del personal y la logística de alta montaña, el aeropuerto privado de la mina registra alrededor de 30 vuelos diarios, además de operar con semáforos y vías pavimentadas en sus avenidas internas.
- Abastecimiento de agua: Tras una reconversión histórica, la mina dejó de utilizar agua dulce de acuíferos andinos y funciona mediante agua de mar desalinizada, impulsada por tuberías desde la costa del Océano Pacífico a lo largo de más de 170 kilómetros.
- Matriz 100% renovable: La totalidad de la energía eléctrica consumida por la operación proviene de fuentes renovables (solar y eólica) mediante contratos a largo plazo.
Cadena de valor local e impacto fiscal
Durante 2025, la operación desembolsó US$ 4.300 millones en impuestos y regalías al Estado chileno. A su vez, el desarrollo de su cadena de valor movilizó contrataciones de bienes y servicios por US$ 5.427 millones distribuidos entre 1.892 empresas proveedoras, de las cuales el 95% son de origen nacional y con fuerte sesgo regional.
Para incentivar a las pymes locales, BHP aplica un esquema de compras directas con pago garantizado a siete días, modelo que las autoridades y empresas del sector buscan replicar en las provincias mineras del NOA y Cuyo.
El espejo para la minería argentina
La experiencia de Escondida adquiere relevancia directa para la Argentina, donde la propia BHP integra el joint venture junto a Lundin Mining para desarrollar el megaproyecto Vicuña en San Juan, cuya inversión con marco RIGI supera los US$ 9.700 millones.
Con una nueva proyección de inversión de US$ 10.000 millones adicionales para la próxima década en Escondida, el estándar operativo del gigante trasandino —centrado en desalinización, matriz energética limpia y un sólido encadenamiento de proveedores locales— traza el rumbo para la nueva generación de yacimientos de cobre a gran escala en la Cordillera de los Andes.
Con información de Clarín.





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