
La matriz exportadora argentina atraviesa un cambio estructural sin precedentes. Según datos publicados por Forbes Argentina, el bloque conformado por la energía y la minería cerró el 2025 consolidándose como el nuevo motor de la economía, ubicándose a solo US$ 4.000 millones de distancia del complejo sojero, el histórico «dueño» de los dólares en el país.
Mientras la soja generó divisas por US$ 21.000 millones, el binomio energético-minero alcanzó los US$ 17.000 millones. De mantenerse esta tendencia, el Ministerio de Economía estima que el liderazgo se revertirá definitivamente en 2027, iniciando una era donde el subsuelo argentino pesará más que la cosecha en el balance nacional.
Energía: Vaca Muerta impulsa un saldo histórico
A pesar de que el precio del petróleo cayó un 25% respecto al año anterior, el sector energético demostró una resiliencia notable impulsada por los volúmenes de Vaca Muerta.
- Petróleo y Gas: Las exportaciones energéticas sumaron US$ 11.086 millones, con un crecimiento del 28,5% en cantidades.
- Ahorro de divisas: Gracias a la menor importación de combustibles (que cayó un 22,7%), el sector logró un superávit comercial récord de US$ 7.800 millones, la cifra más alta de la historia argentina.
Minería: Precios altos en oro y explosión del litio
El sector minero también hizo su parte, aportando un récord histórico de US$ 6.037 millones. El desempeño se dividió en dos realidades:
- Metales preciosos: El oro (US$ 4.000 millones) y la plata (US$ 900 millones) aprovecharon un ciclo de precios internacionales extraordinarios.
- Litio: A contramano de la baja de precios, Argentina duplicó su capacidad productiva respecto a 2023, superando las 118.000 toneladas de carbonato de litio. Consultoras como ABECEB prevén que la capacidad instalada vuelva a duplicarse para 2028.
El factor RIGI y la «revolución del cobre»
Para la próxima década, el foco no está solo en el litio, sino en el cobre. La implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha sido señalada como la llave para destrabar proyectos que superan los US$ 20.000 millones de inversión.
«Hacia 2030, el superávit minero-energético alcanzaría los US$ 15.000 millones, y para 2035 esa cifra podría saltar a los US$ 31.000 millones», proyectan desde ABECEB.
De concretarse este pipeline de proyectos, el cobre aportaría por sí solo más de US$ 10.000 millones anuales en exportaciones hacia el final de la década, blindando las reservas del Banco Central y diversificando una economía que, hasta hoy, dependía mayoritariamente de las condiciones climáticas del sector agropecuario.
Con información de Data Portuaria.




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