
La minería, junto al campo, se ha consolidado como el motor elegido por el gobierno de Javier Milei para traccionar la economía nacional. Sin embargo, detrás de los números positivos se esconde una realidad dual: un proceso de reconversión donde la energía y los minerales de la transición compensan la caída de la minería tradicional.
Según el Índice de Producción Industrial (IPI) minero publicado por el INDEC, la actividad registró en febrero de 2026 un aumento del 3,3% interanual, acumulando una suba del 4,4% en el primer bimestre. No obstante, si se desglosan las cifras, queda claro que el crecimiento tiene nombre y apellido: Vaca Muerta.
El «shale» al rescate de las estadísticas
El bloque de extracción de petróleo y gas creció un 2,8% interanual, pero este dato oculta una brecha profunda entre los modelos de producción:
- Petróleo No Convencional (Shale): Escaló un impactante 31,4% interanual.
- Petróleo Convencional: Cayó un 7,8%, confirmando la madurez y declive de las cuencas tradicionales.
- Gas Natural: Registró una baja del 3,3%, donde el leve avance del no convencional (+0,6%) no alcanzó para compensar el desplome del convencional (-9,8%).
Esta dinámica demuestra que, sin el aporte de la Cuenca Neuquina, el balance energético nacional estaría en terreno negativo.
El boom del litio y las salmueras
El rubro de minerales no metalíferos fue el de mayor crecimiento porcentual, con un alza del 14,3%. Este salto está impulsado por dos factores clave vinculados a la industria química y la transición energética:
- Carbonato de Litio: En febrero se procesaron 9.270 toneladas, un aumento del 24,1% respecto al año anterior. El acumulado bimestral ya marca un ascenso del 38,6%, reflejando la maduración de megaproyectos en el norte del país, como Fénix y Cauchari-Olaroz.
- Extracción de Sal: Se disparó un 53,8%, traccionada casi exclusivamente por la producción de salmueras para procesos industriales complejos.
El desplome metalífero: La zona roja del sector
La contracara del éxito del litio y el petróleo es la minería metalífera, que retrocedió un 7,9% en febrero, acumulando una baja del 10,4% en lo que va del año.
La mayor caída se registró en el Bullón dorado/doré (aleación cruda de oro y plata), que se contrajo un 22,6%. Este declive se atribuye al agotamiento natural de los grandes yacimientos metalíferos del país, que no están siendo reemplazados por nuevos proyectos de escala similar con la rapidez necesaria.
Perspectivas y el rol del RIGI
Pese a que en provincias como Mendoza se promociona a la minería como un gran creador de empleo, los datos muestran que su impacto en el mercado laboral sigue siendo marginal en comparación con otras industrias. Sin embargo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha sido fundamental para mantener el flujo de capitales.
Proyectos como Pozuelos-Pastos Grandes de Ganfeng Lithium (con una inversión prevista de u$s 3.000 millones) y la expansión de Rio Tinto en Catamarca y Salta, sugieren que la tendencia de reconversión hacia los «minerales críticos» se profundizará, dejando atrás el paradigma de los metales preciosos para abrazar el de la energía y la electromovilidad.
Con informació de El Editor Mendoza.








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