
En 1862, durante su mandato como Gobernador de San Juan, Domingo Faustino Sarmiento comprendió que el futuro de la provincia estaba estrechamente ligado a la minería. Con esta visión, impulsó una serie de medidas para desarrollar y regular esta actividad, destacándose la creación del primer registro de trabajadores mineros.
El Decreto del Poder Ejecutivo del 16 de julio de 1863, conservado en el Sistema Provincial de Archivos, fue fundamental para abordar la informalidad en el sector minero. Sarmiento identificó cómo esta situación afectaba tanto a los trabajadores como a los empresarios y estableció que todos los contratos de sociedad para trabajar minas debían formalizarse antes del 1° de septiembre de ese año.
Esta normativa permitió registrar formalmente a los trabajadores y empresas involucradas en la explotación minera, brindando un orden que hasta entonces no existía. El registro mejoró la organización del sector, garantizó una mayor protección y derechos para los trabajadores y estableció un precedente en la regulación laboral en la minería.
La producción minera de 1864 alcanzó valores significativos, reflejando la efectividad de las políticas implementadas por Sarmiento. La provincia contaba con importantes emprendimientos mineros en Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil, como las minas de Tontal, Hilario, Chila, Salado, Guachi, Gualilán y Marayes.
El legado de Sarmiento en la minería de San Juan es profundo, ya que su enfoque en regularizar y proteger a los trabajadores mineros sentó las bases para un desarrollo más sostenible y ordenado de la industria en la provincia, consolidando la minería como un pilar fundamental de la economía local.
Con información de SI San Juan.




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