
La minería argentina ha dejado atrás la etapa de las meras expectativas para consolidar un ciclo de crecimiento concreto. Así lo afirmó Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), quien analizó el presente estratégico del sector y las proyecciones de expansión impulsadas por los minerales críticos y el nuevo marco normativo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
En una entrevista brindada al ciclo Modo Shale (emitido por Mitre Patagonia y YouTube), el directivo destacó que la combinación de estabilidad regulatoria, la demanda internacional para la transición energética y la riqueza de los recursos locales abren una oportunidad inédita para transformar la economía del país.
El salto histórico del litio
El eje central del análisis de Cacciola fue el impresionante despegue de la industria del «oro blanco» en el norte argentino. El ejecutivo recordó que las bases de comparación recientes demuestran un salto de escala sin precedentes para el sector no metalífero:
- Fines de 2022: Argentina contaba con apenas dos proyectos operativos y una producción de 32.000 toneladas de carbonato de litio.
- Actualidad (2026): «Este año esperamos estar cerca de las 130.000 toneladas«, precisó el titular de CAEM, ratificando el éxito de las puestas en marcha de las nuevas plantas en la Puna.
- Corto plazo: Las proyecciones de la cámara empresarial estiman que, en un horizonte de 3 a 4 años, el país superará las 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente.
Este incremento sostenido consolida a la Argentina en el podio de los proveedores globales de minerales críticos, insumos indispensables para la fabricación de baterías y vehículos eléctricos a nivel mundial.
El cobre y el RIGI: Motores del próximo ciclo
Más allá del litio, Cacciola puso la mirada sobre el cobre, señalándolo como el gran protagonista de la próxima ola minera en provincias como San Juan y Catamarca. El avance de los megaproyectos cupríferos promete generar un salto exponencial en el volumen de las exportaciones e ingresos de divisas para la próxima década.
En este sentido, el presidente de CAEM remarcó el impacto positivo del RIGI como un catalizador de confianza:
«El RIGI comienza a generar señales positivas para el ingreso de capitales y la toma de decisiones de inversión de largo plazo. Ofrece la previsibilidad que las casas matrices exigen».
Desafíos pendientes para consolidar el despegue
Para concluir, el referente minero advirtió que el éxito de este ciclo expansivo dependerá de la capacidad de respuesta interna. Cacciola señaló que el gran desafío de la agenda público-privada pasa ahora por acelerar las obras de infraestructura logística, vial y energética en las regiones productivas, mejorar los niveles de competitividad y garantizar reglas de juego estables para convertir los recursos del subsuelo en una plataforma de desarrollo económico sostenible.
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Con información de Futuro Sustentable.




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