
“Tajimat pujut”, vida plena, es un derecho que protege desde hace siglos el pueblo awajún, el más numeroso en Perú después del asháninka. Lo defendió luchando contra los incas, el imperio español, y ahora contra las organizaciones ilegales que amenazan su supervivencia en sus territorios, en los departamentos de Amazonas, Cajamarca, San Martín y Loreto.
Pero la vida plena de estas comunidades de la provincia de Condorcanqui, en Amazonas, está afectada en sus tres dimensiones por la minería ilegal desde hace una década. Un equipo de Convoca.pe recorrió el río Comaina, que nace en las alturas de la cordillera del Cóndor y desemboca en Cenepa, y pudo corroborar que esta cuenca vital para los awajún está infestada de dragas de la minería ilegal, tanto grandes con motores de succión como balsas más pequeñas.
La situación es especialmente grave en las comunidades de Pagata y Kusu Kubaim, en las que la minería ilegal es más intensa. En esta zona, el tránsito por el cauce del río Comaina está prácticamente bloqueado por una veintena de dragas que operan en sus aguas, a la altura de la comunidad de Pagata. Además, decenas de rampas de minería artesanal invaden las riberas del Comaina en las cercanías de la comunidad de Kusu Kubaim.
Ante el abandono estatal, las comunidades awajún del distrito de El Cenepa, en Amazonas, se ven enfrentadas al dilema de sobrevivir realizando agricultura y pesca de subsistencia o involucrarse con la minería.
Con información de La República.




Deja una respuesta