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La nueva minería se consolida como uno de los cuatro motores estratégicos del desarrollo argentino

La minería en Argentina está atravesando un punto de inflexión histórico, dejando de ser únicamente un sector exportador en expansión para transformarse en una actividad altamente estratégica. De acuerdo con un análisis realizado por Pablo Bereciartua, presidente del Centro Argentino de Ingenieros (CAI), el sector se ha consolidado como uno de los componentes más dinámicos de la economía gracias a la creciente demanda global de minerales críticos como el litio y el cobre, esenciales para la transición energética y la electromovilidad global.

Sin embargo, el especialista advierte que la minería no debe evaluarse de forma aislada, sino como parte de una visión integrada que comprende los cuatro grandes ejes estratégicos destinados a transformar la competitividad del país en las próximas décadas:

  • La energía, impulsada por el desarrollo no convencional.
  • La producción de alimentos, a través de la plataforma agroindustrial.
  • La economía del conocimiento, como fuente de empleo calificado y exportación tecnológica.
  • La minería, que aparece como el gran vector para ampliar la escala productiva y el desarrollo federal.

El efecto RIGI y el espejo de Vaca Muerta

La ventana de oportunidad internacional para el país se ha visto potenciada por herramientas normativas recientes. Bereciartua remarcó que la puesta en marcha del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) marcó un hito fundamental al ofrecer estabilidad fiscal y reducir la incertidumbre, condiciones indispensables para destrabar proyectos de gran escala que requieren horizontes de largo plazo.

No obstante, el titular del CAI subrayó que el verdadero desafío logístico comienza una vez que se anuncian las inversiones. En ese sentido, propuso tomar el aprendizaje acumulado en Vaca Muerta durante los últimos 15 años como una hoja de ruta válida. El sector energético demostró que, bajo reglas estables, es factible construir capacidades técnicas, formar capital humano calificado y desarrollar una sólida red de proveedores locales.

Infraestructura y coordinación: Los desafíos estructurales

El principal obstáculo que enfrenta la actividad radica en la ubicación geográfica de los yacimientos, habitualmente situados en zonas cordilleranas o regiones alejadas de los puertos y centros urbanos. Para superar esta barrera, Bereciartua enfatizó la necesidad de diseñar corredores integrados de transporte, energía y recursos hídricos.

«La competitividad minera del futuro dependerá no sólo de lo que exista bajo el suelo, sino también de la capacidad de construir sistemas modernos y eficientes alrededor de esos recursos».

Esta escala de obras civiles excederá los límites políticos tradicionales, obligando a implementar una coordinación interjurisdiccional eficiente entre distintas provincias para integrar la producción con los mercados internacionales.

Sustentabilidad y minería de alta tecnología

Finalmente, el análisis concluye que la obtención y mantenimiento de la licencia social para operar estará estrictamente ligada a la sustentabilidad ambiental. La minería moderna ya se distancia de los modelos extractivos tradicionales e incorpora de manera nativa tecnologías de vanguardia como la automatización, la inteligencia artificial y el monitoreo en tiempo real. Estas herramientas permiten optimizar los procesos industriales garantizando la eficiencia hídrica y la reducción de emisiones de carbono.

Con información de Econo Journal.

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