
La integración de parques solares y sistemas de almacenamiento con baterías directamente en los yacimientos está marcando el inicio de una nueva era para la industria extractiva en la región andina. Tras anuncios de gigantes del sector como BHP en sus operaciones transandinas, la estrategia de generar energía renovable en el mismo punto de consumo se consolida no solo como una meta ambiental, sino como una decisión de eficiencia económica y resiliencia operativa.
El cambio en la ecuación responde al desplome en los costos de la tecnología de almacenamiento. Según datos de BloombergNEF, el precio promedio global de los paquetes de baterías de ion-litio descendió a un mínimo histórico de US$ 108/kWh en 2025, lo que representa un descenso del 8% respecto de 2024 y casi un 36% por debajo de los valores registrados en 2022.
Una oportunidad estratégica para los nuevos proyectos argentinos
Para la Argentina, este cambio tecnológico coincide con el inicio de un ciclo de inversiones en cobre y litio de clase mundial. De acuerdo con el especialista Felipe Gattass, la adopción del esquema «solar más baterías en sitio» resulta sensiblemente más sencilla y eficiente de implementar en proyectos nuevos (greenfield) o en fases de ampliación masiva:
- Optimización de inversiones (CAPEX): Diseñar la infraestructura energética desde la fase inicial de la mina permite reducir los costos de capital y evitar contratos de suministro remoto altamente dependientes de infraestructura externa.
- Alivio a la red eléctrica: La generación en el lugar reduce la exposición a la congestión de las líneas de transmisión y garantiza autonomía en zonas complejas.
- Resiliencia en alta montaña: Permite aprovechar los niveles excepcionales de radiación solar en la Puna y la Cordillera de los Andes para asegurar un suministro continuo.
De meta de sostenibilidad a estándar industrial
La demanda global de minerales críticos para la transición energética exige de forma creciente que los procesos de extracción acrediten una huella de carbono reducida. Países vecinos como Chile y Perú ya aplican soluciones similares para aportar flexibilidad a sus sistemas eléctricos y superar cuellos de botella en el transporte de energía.
Al capitalizar estas experiencias, la Argentina tiene la oportunidad de fijar un estándar competitivo internacional en sus nuevos desarrollos cupríferos y litíferos, transformando la Cordillera de los Andes en una plataforma de innovación energética.
Con información de Perfil.


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