
Estados Unidos está diseñando una estrategia para fortalecer su seguridad y autonomía en el suministro de minerales críticos, con un enfoque en la minería en aguas profundas. Este proyecto a largo plazo podría influir en varias dinámicas geopolíticas, como la competencia con China, las relaciones en América del Norte y la relevancia de las islas del Pacífico.
La minería en aguas profundas es un complemento necesario para asegurar las cadenas de suministro de minerales críticos, como los nódulos polimetálicos, que se encuentran en el fondo del océano a profundidades de entre 3.000 y 6.000 metros. Estados Unidos tiene tres opciones para impulsar esta industria: aprobar el acuerdo de la ONU y adherirse a la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), ignorar el derecho internacional y proceder conforme a su legislación nacional vigente, o buscar aliados estratégicos para acceder a depósitos minerales a través de la ISA sin adherirse formalmente al acuerdo.
La ISA ha emitido 31 licencias exploratorias, pero aún no ha establecido las características regulatorias para la explotación. Mientras tanto, empresas como Lockheed Martin y The Metals Company están trabajando en la exploración y explotación de minerales en aguas profundas. La colaboración entre la industria y el gobierno será clave para desarrollar esta industria y asegurar el suministro de minerales críticos.
La minería en aguas profundas también podría impulsar la formación de alianzas comerciales y tecnológicas estadounidenses, ya que la tecnología necesaria para esta industria aún está en desarrollo. Estados Unidos podría considerar socios estratégicos para apoyar diferentes partes del proceso, dependiendo del costo y la distancia.
Con información de Nodal.am




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