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Insumos para la minería: la fábrica pampeana de bolas de acero opera al 10% de su capacidad a la espera del despegar del cobre

En el norte de La Pampa opera un eslabón clave pero invisible para la industria minera extractiva. En la Planta Maracó de Forestal Pico – División Industrial, barras de acero nacional provenientes de Acindar (Villa Constitución) se someten a procesos de laminado en caliente a más de 1.000 °C para transformarse en bolas macizas de molienda de entre 30 y 100 milímetros. Pese a contar con una capacidad instalada para producir 53.000 toneladas anuales, la planta procesa actualmente cerca de 5.000 toneladas al año, condicionado por la escala del mercado minero local y la competencia con proveedores asiáticos.

La planta, que demandó una inversión inicial de USD 11 millones tras una alianza estratégica con Acindar, fabrica estos insumos consumibles esenciales para triturar la roca en los molinos mineros de oro, plata y cobre. No obstante, el gigante siderúrgico pampeano mantiene ociosa más del 90% de su infraestructura productiva a la espera de que se pongan en marcha los grandes megaproyectos cupríferos del país, como MARA, Taca Taca, Los Azules, El Pachón y Vicuña.

La transformación de la barra de acero en insumo minero

A diferencia de los procesos tradicionales de fundición, la planta pampeana emplea una técnica de deformación mecánica y acondicionamiento térmico continuo:

  1. Calentamiento e Ingreso: Las barras de acero aleado de alto carbono se calientan por encima de los 1.000 °C para ablandar el material.
  2. Laminación en Caliente: Un tren de rodillos prensa y gira el acero incandescente de forma continua hasta moldear las esferas macizas sin costuras.
  3. Tratamiento Térmico: Las piezas pasan por un proceso de temple rápido para ganar dureza interna, seguido de un enfriamiento controlado que reduce la fragilidad estructural frente a los impactos constantes dentro del molino.
  4. Control de Calidad y Despacho: En laboratorio se evalúa la resistencia a la abrasión antes de embolsar y despachar las unidades hacia los yacimientos de la Patagonia, Cuyo, el NOA o mercados de exportación como Brasil.

Competencia con China y la promesa de la minería de gran escala

A pesar de contar con ventajas de proximidad geográfica —pudiendo abastecer a clientes en Brasil vía terrestre en solo cuatro días frente a los meses que demanda un flete marítimo desde Asia—, la empresa enfrenta la dura competencia del mercado internacional. «Los chinos te venden la barra para hacer la bola al mismo precio que te venden la bola terminada», explicó Sergio Pechín, directivo de la firma familiar, al describir la brecha de costos frente a la escala siderúrgica asiática.

El horizonte de reactivación para la planta depende de la concreción de los grandes proyectos de cobre en fase de factibilidad o evaluación ambiental. Iniciativas como el proyecto MARA en Catamarca (que prevé procesar más de 200.000 toneladas anuales de cobre) o Taca Taca en Salta demandarán un volumen constante de consumibles metálicos para sus circuitos de molienda. La industria instalada en General Pico demuestra que la cadena de valor minera argentina cuenta con la capacidad técnica lista para abastecer la demanda interna una vez que los yacimientos entren en fase operativa.

Con información de Ámbito Financiero.

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