
En un paso estratégico fundamental para la infraestructura y la economía del norte argentino, el Paso Internacional de Sico quedó oficialmente rehabilitado para todo tipo de tránsito desde este sábado 11 de julio. La medida, confirmada por el Ministerio de Seguridad Nacional, habilita el cruce fronterizo terrestre que une a la Puna salteña con la región chilena de Antofagasta, operando todos los días en el horario de 9:00 a 19:00 tanto para vehículos particulares como para el transporte de carga.
La reapertura total normaliza la conexión entre las localidades de San Antonio de los Cobres (Argentina) y San Pedro de Atacama (Chile). Si bien el regreso operativo estaba pautado originalmente para el pasado 15 de junio, diversos inconvenientes logísticos y demoras en el arribo de las delegaciones de control chilenas obligaron a postergar la fecha hasta este fin de semana. La coordinación general de las tareas en el complejo fronterizo, situado a más de 4.000 metros de altura, quedó bajo la responsabilidad de la Gendarmería Nacional.
El Corredor Bioceánico y la salida directa al Pacífico
La reactivación de este cruce cordillerano representa mucho más que un beneficio vecinal: consolida un eslabón clave del Corredor Bioceánico de Capricornio, una ambiciosa red logística internacional diseñada para conectar los sistemas productivos del norte argentino, Paraguay y el sur de Brasil directamente con las terminales portuarias chilenas de Antofagasta, Mejillones e Iquique.
Para los sectores vinculados al comercio exterior, la puesta en marcha del paso bajo la modalidad de control integrado —que unifica en un solo predio los trámites migratorios, sanitarios, aduaneros y de seguridad de ambos países— genera ventajas competitivas inmediatas:
- Ahorro de distancias: De acuerdo con estimaciones logísticas, el control unificado evita que los transportistas deban trasladarse hasta San Pedro de Atacama para completar papeleos, lo que representa un ahorro neto cercano a los 200 kilómetros por viaje.
- Reducción de costos: Menores tiempos de traslado e itinerarios más cortos disminuyen los costos logísticos globales para las mercaderías del NOA destinadas a los dinámicos mercados de la cuenca del Pacífico.
Un alivio estratégico para el «boom» del litio y el cobre
El funcionamiento pleno del Paso de Sico impacta de lleno sobre el presente y futuro de la actividad minera. La Ruta Nacional 51, vía terrestre que articula este corredor hacia el límite internacional, atraviesa el epicentro de los yacimientos de litio y cobre con mayor proyección de inversiones del país.
Las empresas operadoras e industriales de la Puna requieren de pasos fronterizos y rutas estables durante todo el año para sostener el intenso flujo diario de insumos críticos, maquinarias, repuestos, sustancias químicas y combustibles. Asimismo, el paso abre una vía directa para canalizar de forma ágil las futuras exportaciones minerales hacia el mercado asiático a través de los puertos de Chile.
Inversión provincial para destrabar un paso federal
Ante las extremas condiciones climáticas y geográficas de la alta montaña, la operatividad del complejo fronterizo demandaba obras urgentes de infraestructura. Aunque el predio se encuentra bajo jurisdicción del Gobierno federal, la Provincia de Salta absorbió los costos e invirtió más de $1.000 millones en refacciones para destrabar su apertura.
El paquete de obras provinciales incluyó la remodelación del edificio principal, mejoras en las viviendas del personal civil de control y la construcción de un puesto sanitario. Para combatir las bajas temperaturas y asegurar la autonomía del lugar, se incorporaron cuatro nuevos grupos electrógenos y sistemas de protección UPS.
La conectividad digital, insumo crítico para que Aduanas y Migraciones consulten las bases de datos en tiempo real, fue repotenciada con un servicio de internet de 120 megas simétricos y un sistema satelital de respaldo, blindando al Paso de Sico contra cualquier imprevisto técnico invernal.
Con información de El Tribuno.





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