
La administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aprobó una nueva y controvertida regulación que modifica de manera profunda la aplicación de la histórica Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés) de 1973. La medida representa un fuerte beneficio para las industrias petrolera, minera y forestal, pero ha encendido alarmas críticas entre las organizaciones de conservación del medio ambiente.
El núcleo del cambio radica en que la norma redefine el concepto de «daño» dentro de la legislación ambiental. Con esto, se elimina una de las principales barreras de protección para la fauna amenazada frente al avance de actividades de desarrollo económico.
El cambio en la norma: vía libre si no hay «daño directo»
Hasta la entrada en vigor de esta reforma, el gobierno federal de EE. UU. interpretaba que una especie sufría perjuicios no solo cuando un animal resultaba herido o muerto de forma directa, sino también cuando se destruía, degradaba o fragmentaba el hábitat indispensable para que dicha especie pudiera sobrevivir.
Con la nueva regulación de la era Trump, los proyectos económicos y de infraestructura podrán avanzar sobre áreas críticas de biodiversidad protegida, con una sola condición: siempre y cuando la actividad no provoque directamente la muerte o lesiones físicas e inmediatas de los animales. En la práctica, esto otorga vía libre a la perforación de petróleo y gas, la minería y la tala de bosques en zonas antes consideradas intocables por albergar fauna en riesgo.
Los argumentos oficiales: desburocratización y propiedad privada
Desde la Casa Blanca argumentaron que la modificación tiene por objeto restablecer el sentido original con el que el Congreso redactó la ley en la década de 1973. Asimismo, explicaron que el cambio busca adecuar la normativa a un fallo clave de la Corte Suprema de Estados Unidos emitido en 2024, el cual limitó la capacidad de las agencias gubernamentales para interpretar las leyes ambientales a su discreción.
El gobierno de Trump sostuvo que la antigua definición de «daño» incurría en un alcance excesivo que vulneraba los derechos de la propiedad privada.
«Durante años, las agencias federales abusaron de la Ley de Especies en Peligro para obstaculizar el uso legítimo de la tierra y perjudicar a las familias y empresas estadounidenses», afirmó con contundencia el secretario del Interior, Doug Burgum.
Alarma mundial entre ambientalistas
La respuesta de los grupos ecologistas no se hizo esperar. Diversas organizaciones dedicadas a la conservación recordaron que la destrucción y degradación del hábitat natural es, a nivel global, la principal causa detrás de la extinción de las especies.
Aaron Weiss, director ejecutivo del Center for Western Priorities, fue lapidario al calificar la reforma como «uno de los intentos más graves de dañar la vida silvestre en la historia de Estados Unidos», denunciando que la medida tiene como únicos ganadores a los lobbistas de las industrias del petróleo y la minería. Cabe destacar que las ONG ambientales venían intentando bloquear esta iniciativa en los tribunales y el Congreso desde que fue formalmente propuesta en abril de 2025, sin éxito.
Un retroceso para un emblema de la conservación
La Ley de Especies en Peligro de Extinción cumplió más de 50 años de historia y es considerada internacionalmente como uno de los pilares legales de protección de la biodiversidad más exitosos del mundo. Bajo su estricto amparo, animales emblemáticos como el águila calva, el caimán americano y el cóndor de California lograron recuperarse de forma histórica tras haber estado virtualmente al borde de la desaparición total.
Esta flexibilización no es la primera en la historia reciente: durante el primer mandato de Donald Trump ya se habían recortado algunas disposiciones de la ley, las cuales fueron restituidas más tarde por la gestión del expresidente Joe Biden. Con esta nueva ofensiva regulatoria, el choque entre el desarrollo económico a gran escala y la preservación de la biodiversidad global vuelve a instalarse en el epicentro de la política estadounidense.
Con información de Clarín.





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