
La economía argentina atraviesa una transformación de doble velocidad. El mapa productivo nacional muestra hoy una fractura evidente: por un lado, una industria orientada al mercado interno que se repliega ante el consumo débil y la presión importadora; por el otro, un sector energético y minero que escala a niveles de inversión inéditos en la historia reciente del país.
El repliegue industrial: Cierres y concursos
La caída del poder adquisitivo y el incremento de los costos en dólares han pasado factura al entramado fabril. En los últimos meses, el goteo de cierres y crisis financieras se ha acelerado:
- Sector Textil: La histórica Emilio Alal cerró sus plantas en Corrientes y Chaco, mientras que TN & Platex (proveedora de Nike y Adidas) solicitó concurso preventivo e interrumpió su operación en Tucumán.
- Electrodomésticos: Whirlpool clausuró su fábrica en Pilar para concentrarse únicamente en la importación, dejando un saldo de 200 despidos.
- Consumo y Agro: El grupo canadiense Saputo vendió el 80% de su negocio lácteo al grupo peruano Gloria por u$s 500 millones, y la biotecnológica Bioceres debió avanzar en una fuerte reestructuración financiera.
Incluso la industria automotriz muestra signos de agotamiento, presionada por la pérdida de competitividad externa y la caída de exportaciones hacia Brasil.
El «Eje del Desarrollo»: Energía y Minería al frente
En la vereda opuesta, la estabilidad fiscal y el acceso a divisas que promete el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) han desatado un aluvión de capitales en las provincias de Neuquén, Río Negro, San Juan y Salta.
Energía: El despegue de Vaca Muerta
El consorcio Southern Energy (PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour y Golar LNG) lidera la escena con un proyecto de GNL en Río Negro que prevé desembolsos de hasta u$s 30.000 millones. En paralelo, Vista Energy se consolidó como la mayor petrolera privada en shale oil tras adquirir los activos de Equinor por u$s 712 millones.
Minería: El nuevo norte productivo
Los anuncios en el sector minero están redibujando la economía de la cordillera:
- Cobre en San Juan: La minera Vicuña confirmó u$s 18.000 millones hasta 2030. Su CEO, Ron Hochstein, fue contundente: «Sin el RIGI no habría proyecto».
- Cobre en Salta: First Quantum elevó la apuesta en Taca Taca a u$s 5.250 millones.
- Litio: Rio Tinto destinará u$s 2.724 millones para expandir su producción en el Salar del Rincón, Salta.
Una economía de exportación
Este reacomodamiento no es solo sectorial, sino también regional. El capital de largo plazo se desplaza desde los centros industriales tradicionales hacia el complejo energético-minero. El denominador común de estas apuestas es el perfil exportador y la necesidad de plazos de ejecución superiores a una década.
El resultado es una Argentina que se reconfigura: mientras parte de la industria local lucha por sobrevivir al ajuste, el subsuelo del país se convierte en el epicentro de una nueva estrategia económica global.
Con información de #La17.








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