
Un contundente respaldo a la actividad extractiva coexiste en Catamarca con una marcada desconfianza hacia la capacidad de fiscalización estatal. Según una encuesta realizada por la consultora Zuban Córdoba, el 75,9% de los habitantes apoya el desarrollo de proyectos de minería sustentable, mientras que un 69% rechaza oponerse por completo a la actividad. El estudio refleja el clima social en una provincia clave para la minería nacional, donde las expectativas de empleo e inversión conviven con las dudas sobre la fiscalización ambiental.
El relevamiento, ejecutado sobre una muestra de 640 casos en toda la provincia con un margen de error de +/- 3,87%, ofrece un respaldo de opinión pública a las políticas de desarrollo del gobernador Raúl Jalil, en un contexto de fuerte desembarco de capitales internacionales favorecidos por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Esperanza económica y la paradoja del control estatal
La percepción generalizada apunta al aprovechamiento de los recursos naturales: el 71,1% de los encuestados afirmó que la provincia está desaprovechando su potencial minero, y un 56,1% confía en que una mayor actividad impulsará el desarrollo regional y la calidad de vida. No obstante, las expectativas salariales muestran una sociedad dividida: solo el 49,1% cree que la minería elevará los sueldos locales, frente a un 30,8% que opina lo contrario.
El contrapunto más agudo aparece en la fiscalización. El 75,4% de los encuestados manifestó poca o nula confianza en los protocolos y controles que ejerce el Gobierno provincial sobre las empresas mineras. Apenas un 4,1% afirmó tener «mucha confianza» en las inspecciones oficiales. En cuanto al modelo operativo preferido, el 43,9% se inclinó por un esquema de explotación mixta entre el Estado y el sector privado, superando a la opción de estatización total (28,1%) o de gestión exclusivamente privada (15,4%).
La embestida del litio y las megaproyectos en agenda
El informe se conoce en simultáneo con la aprobación del proyecto Tres Quebradas en Fiambalá dentro del RIGI. Operado por la firma china Zijin Mining tras una compra por US$ 960 millones a la canadiense Neo Lithium, el yacimiento contempla desembolsos por US$ 710 millones, proyecta la creación de más de 4.400 empleos directos e indirectos y apunta a generar exportaciones anuales por US$ 400 millones mediante la producción de 40.000 toneladas de carbonato de litio.
Tres Quebradas representa el quinto emprendimiento catamarqueño en ingresar al régimen fiscal de incentivos, sumándose a:
- Salar del Hombre Muerto: Dos proyectos activos impulsados por capitales británicos (US$ 530 millones) y australianos (US$ 217 millones).
- Sal de Oro: Operado por una compañía surcoreana.
- Diablillos: Yacimiento de oro y plata compartido con la provincia de Salta.
En lista de espera permanecen dos megaproyectos de escala internacional: Sal de Vida, donde la británica Rio Tinto prevé invertir más de US$ 800 millones, y Agua Rica, la apuesta cuprífera de la suiza Glencore por US$ 4.000 millones que busca reutilizar la infraestructura de la histórica mina Bajo La Alumbrera.
Con información de Letra P.



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