
El debate por el acceso a la infraestructura energética clave en la región de Cuyo ha entrado en una fase de fuerte conflicto corporativo. Durante la audiencia pública convocada por el Ente Regulador de la Electricidad y el Gas de San Juan (ENReGE), cuatro de las principales operadoras mineras con base en la provincia unificaron posiciones para impugnar de manera tajante el criterio de prioridad de abastecimiento otorgado al megaproyecto binacional de cobre Vicuña.
Las empresas Los Azules (McEwen Copper), Hualilán (Challenger Gold), Barrick Gold (operadora de Veladero) y Minas Argentinas (a cargo de Gualcamayo) formalizaron una serie de objeciones técnicas, legales y regulatorias de gravedad contra los actuales planes de distribución de capacidad de transporte eléctrico en alta tensión.
Un recurso crítico para proyectos multimillonarios
El eje de la disputa radica en el cupo de potencia disponible de la proyectada línea de 500 kilovoltios (kV), una obra de infraestructura eléctrica considerada la «columna vertebral» indispensable para viabilizar la construcción y posterior fase operativa de las minas en la alta cordillera sanjuanina.
Según argumentaron los representantes legales y técnicos de las compañías impugnantes:
- Monopolio del cupo: Otorgar la prioridad de acceso a Vicuña Corp (el joint venture entre BHP y Lundin Mining) dejaría virtualmente sin margen de potencia al resto de los desarrollos de la provincia.
- Inviabilidad regulatoria: Las mineras objetaron que el criterio de asignación actual vulnera el marco regulatorio eléctrico vigente y debilita los principios de igualdad de acceso a la capacidad de transporte.
- Impacto laboral y productivo: Advirtieron que, de consolidarse este esquema, proyectos clave como la reactivación de Gualcamayo, la expansión de Veladero o el avance de los yacimientos cupríferos y auríferos de Los Azules y Hualilán sufrirían demoras críticas por falta de suministro eléctrico seguro.
El ENReGE evalúa los pasos a seguir
La audiencia pública del ente regulador provincial se transformó así en un escenario de fuerte pulseada de intereses. Mientras Vicuña defiende la prioridad basándose en la monumental escala de sus compromisos de inversión bajo el régimen RIGI (u$s18.000 millones proyectados), sus competidores exigen un reparto equitativo y técnico de la futura red de alta tensión.
La resolución que tome el ENReGE en las próximas semanas será determinante, no solo para destrabar los aspectos técnicos de la línea de 500 kV, sino para definir qué proyectos mineros contarán con la ventaja competitiva de la energía eléctrica de red para iniciar sus fases operativas hacia el fin de la década.
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Con información de Tiempo de San Juan.





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