
Mendoza tiene problemas para generar empleo de calidad. El Gobierno apuesta a la minería como un eje a futuro. Por ahora esa actividad genera más trabajo a los intermediarios.
«Necesitamos levantar muchas más empresas, necesitamos que el salario real aumente, ya que nuestro promedio salarial es bajo», explicaba la semana pasada el gobernador Alfredo Cornejo al firmar un acuerdo con empresarios y sindicalistas para buscar mejores condiciones productivas.
Justamente, la Provincia vive desde hace más de 10 años una crisis en la generación de empleo de calidad, que repercute en toda la cadena económica. Uno de los ejes que el Gobierno lanzó para tratar de revertir esa tendencia es la política de impulso a la minería metalífera, actividad que en Mendoza era casi inexistente y ahora es incipiente. «La minería tiene salarios altos y puede levantar el promedio, como ocurre en San Juan», había dicho el propio Cornejo.
El Gobierno usa como bandera del impulso a la minería metalífera el plan para el Distrito Minero Malargüe Occidental. Se trata de una zona de más de 20 mil kilómetros cuadrados que incluye más de 300 propiedades mineras inactivas. Para activarlo, la empresa estatal Impulsa Mendoza financió un informe de impacto ambiental e invitó a las empresas que tenían permisos a adherir, para que los pedidos de autorización sean analizados y enviados en paquete a la Legislatura.
La mayoría de las presentaciones que están dentro del Distrito Malargüe son por ahora propiedades, que se transformarán en proyectos productivos cuando haya un plan de inversión. Ninguno está en esa etapa real. Incluso los propietarios no serían quienes inviertan, pues se trata de intermediarios. Luego de la aprobación, tendrán un plazo perentorio para conseguir inversionistas o financiamientos para capital de trabajo. Recién allí se convertirán en proyectos tangibles que demandarán empleo fuera de lo administrativo.
Fuente: MDZ



