
La actividad extractiva argentina atraviesa un momento de claroscuros. Según el último informe del INDEC, el sector energético-minero consolidó en enero un crecimiento del 5,4% interanual. Si bien la cifra marca la continuidad de un ciclo expansivo que ya lleva casi cinco años, la «heterogeneidad» es la nueva regla del modelo económico: no todos los minerales están ganando en el escenario actual.
Los motores: Petróleo y Litio en niveles récord
El crecimiento del índice general se explica, fundamentalmente, por dos sectores que operan a máxima capacidad:
- Petróleo: La extracción de crudo fue la gran locomotora, con un avance del 16,7% respecto a enero de 2025. Este salto compensó la caída del gas natural, que retrocedió un 5%, marcando su cuarta baja en los últimos cinco meses.
- Litio: El «oro blanco» vivió un mes histórico. La producción de carbonato de litio pegó un salto anual del 50,3%, alcanzando las 11.876 toneladas. Se trata del segundo registro más alto de la historia, solo superado por diciembre pasado.
La caída: El desplome de los metales preciosos
En la otra vereda, el segmento de los minerales metalíferos encendió las alarmas con una contracción anual del 12,4%. El dato más preocupante es el derrumbe del 17,3% en la producción de oro y plata, una tendencia que preocupa a las provincias cordilleranas debido al agotamiento de algunos yacimientos maduros y la falta de nuevos proyectos en etapa de explotación inmediata.
Por el contrario, los minerales no metalíferos crecieron un 19,2%, traccionados por la demanda de insumos para la construcción (yeso y arena) y un fuerte incremento en la extracción de sal.
El desafío del financiamiento: De Toronto al RIGI
A pesar de la disparidad productiva, el interés inversor sigue vigente. Tras la adecuación de la Ley de Glaciares y el impulso del RIGI, Argentina cuenta con compromisos de inversión minera por más de u$s 26.000 millones.
Actualmente, el país posee 310 proyectos metalíferos en cartera, aunque la realidad operativa es otra: solo 26 están en producción. Para acortar esta brecha, la delegación argentina participa activamente en la convención PDAC en Canadá, buscando el financiamiento necesario para transformar los proyectos aprobados —como la ampliación de Veladero (San Juan) y el desarrollo de Diablillos (Salta/Catamarca)— en minas activas.
La mirada del mercado
Inversores extranjeros en Toronto confirmaron a medios especializados que, si bien celebran el orden de las cuentas públicas argentinas, persiste cierta cautela. El «riesgo país» geológico ha bajado, pero el financiero y político sigue siendo un factor de análisis antes de desembolsar los capitales necesarios para que el oro y el gas vuelvan a los niveles positivos del petróleo y el litio.
Con información de Ámbito Financiero.




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