
El gobernador Maximiliano Pullaro quiere explotar el negocio minero y petrolero para Santa Fe y busca destrabar algunas cuestiones para que las industrias locales puedan meterse de lleno como proveedoras. Los intereses en un negocio tan rentable para el sector privado como para las provincias mineras generan todo una disputa por no quedar afuera.
Santa Fe quiere colgarse el mote de provincia minera y petrolera, claro, sin minas y sin petróleo. La provincia es pampa y llanura pero también industria y, colateralmente, encontró la ventana para meterse en lo que proyectan que será un boom productivo y de inversiones en los próximos años.
Actualmente hay unas 200 empresas santafesinas que ya comercializan innumerables servicios y productos desde perfiles metálicos, piezas de plásticos, tanques, viviendas prefabricadas hasta calzado para soportar las hostiles superficies mineras.
El gobierno provincial le puso nafta a la Mesa de Gas, Petróleo y Minería que se reactivó con el ciclo económico y promesas de inversión de Javier Milei. En ese marco, el lunes, en la sede de Gobierno, se realizó una actividad en la que expusieron directivos de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), que representa a unas 60 empresas nacionales de la actividad, y del Grupo Argentino de Proveedores de Petróleo (Gapp).



